Acupuntura y tabaco

El éxito de la terapia antitabáquica con las técnicas de Medicina Tradicional China es una realidad.

La batalla está a favor de las agujas y de los remedios naturales. Son muchas las personas que han conseguido dejar de fumar con la ayuda de la acupuntura; una terapia indolora, limpia y económica, que suprime la ansiedad y las ganas de volver a fumar.

Nuestro compañero Liu, del Centro Shen’s de Acupuntura de Madrid escribe en su blog:

“Con la entrada al nuevo año de 2011 también entró en vigor la nueva ley antitabaco, y a pesar de algunas polémicas e incidencias puntuales, desde el punto de vista de la salud, siempre es algo positivo y al mismo tiempo, un estimulo más para muchos fumadores la de proponerse dejar de fumar.

Son muchas las personas que nos preguntan si la acupuntura puede ayudar a dejar de fumar y cuál sería su mecanismo de acción.

En primer lugar, como todo en esta vida, para que una acción que realicemos tenga una reacción positiva, antes de todo tenemos que querer y luego hacer, convencido y decidido. El acto de dejar de fumar no deja de ser una iniciativa personal que para conseguirlo requiere determinación y fuerza de voluntad.

Por otro lado, a diferencia de la medicina occidental, en la medicina china no existe un protocolo de tratamiento fijo para tratar el tabaquismo, al igual que los tratamientos para adelgazar o para el dolor de cabeza, por citar algún ejemplo, tratamos de encontrar el origen de los problemas que causan los síntomas superficiales, y con un tratamiento diseñado exclusivamente a medida de cada individuo, conseguimos finalmente el “equilibrio”, que equivale al término de “salud” en todas sus facetas, físicas, psicológicas y emocionales.

Limpiar y tonificar el pulmón

En un tratamiento para dejar de fumar con la acupuntura, tratamos de limpiar y tonificar la energía del pulmón, ya que la contaminación causada por los tabacos hacen que los pulmones se vuelvan débiles, disminuidas sus capacidades biológicas y lo que es peor, dependientes de los falsos estímulos provenientes del tabaco.

Con el tratamiento de acupuntura, no es de extrañar que se note los primeros días un aumento de expectoración con flema espesa y orina de color más fuerte, resultados de la purificación de los pulmones y de la sangre a través del hígado.

Y para tonificar la energía del pulmón, la técnica más indicada es la moxibustión, es decir, calentar los puntos de acupuntura para que el calor, sinónimo de energía, llegue directamente al pulmón a través de su meridiano, devolviéndole su capacidad vital original.

Control de ansiedad

Sin embargo, no siempre se fuma por necesidad o dependencia puramente biológica del pulmón, sino más bien en momentos de mayor estrés, ansiedad o de nervios, ya que el tabaco nos crea la falsa ilusión de que con él “apaciguamos” los nervios, aunque en realidad no es así.

Durante el proceso para dejar de fumar, a falta del tabaco, esa sensación de ansiedad puede verse incrementada especialmente en esos momentos de estrés o nerviosismo. En este sentido, desde la acupuntura podemos ayudar a calmar los nervios, relajando la tensión interna, mejorando la calidad del descanso y aportando un estado de mayor tranquilidad a la persona.

Mención especial para la técnica de la auriculoterapia, un método muy efectivo para momentos puntuales de ansiedad, ya que son unas bolitas de semillas que dejamos puestas en puntos específicos de la oreja que actúan de tranquilizantes si las estimulamos en estos momentos de ansiedad.

Evitando la ansiedad por la falta del tabaco también evitaríamos el tan temible aumento de apetito y por consiguiente aumento de peso, un mal indeseable que ocurre muy a menudo cuando uno decide dejar de fumar.

Cambio de hábito

Quizá esto es lo que más difícil le resulta a un fumador a la hora de dejar de fumar, el cambio de hábito, ese automatismo de sacar el cigarrillo cuando se toma el café o se dirige al trabajo. La fuerza de voluntad en este momento es lo que más cuenta, pensar que si uno quiere conseguir algo, hay que poner su empeño en ello, quizá para algunos es solo cuestión de pocos días, pero para otros de semanas.

De todos modos, al tener el pulmón más limpio y enérgico, y el estado de ánimo estable, tranquilo y con menos ansiedad, el proceso para deshabituarse, o mejor dicho, independizarse del tabaco será llevado de una manera mucho más fácil. Por norma general, el “mono” del tabaco no debe de durar más de tres semanas para olvidarse y deshabituarse de él, dicho de otra manera, habituarse a una nueva vida sin el tabaco.

Algunos consejos

Por experiencia nuestra, antes de quitar el tabaco es importante estar bien mentalizado, y una vez decidido, es preferible cortar el tabaco de golpe y no ir reduciendo paulatinamente, ya que de todos modos tarde o temprano llegará el momento de dejar el último cigarrillo, que en muchas ocasiones tampoco es tarea fácil.

Por otro lado, sugerimos tomar mucha agua, siempre que no haya síntomas de retención de líquidos. El agua purifica la sangre y acelera la eliminación de los residuos que deja el tabaco. Además, al ser algo insípido, le devuelve a la lengua su agudeza gustativa original, haciendo incluso que se sienta rechazo al olor del tabaco.

Y si uno no quiere estar siempre con chicles o caramelos en la boca, sugerimos poner un grano de pimienta debajo de lengua, sin masticar, eso también ayudará a neutralizar la ansiedad por el tabaco.

Al fin, dejar de fumar es un asunto bastante complejo que implica cambios físicos, psíquicos y emocionales de la persona, pero como siempre, las dificultades son relativas y proporcionales a la fuerza de voluntad de cada uno. Así que, les animo y les deseo una feliz vida sin tabaco”.

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